Doe Run Perú retornando a sus niveles de producción de 1997
Chorrillos - Viernes 15 de Julio, 2005
Doe Run Perú (DRP), propietaria del complejo metalúrgico ubicado en La Oroya, en la sierra central, estima que la producción para este año esté en el orden de las 59,600 toneladas de cobre refinado, 45,400 toneladas de zinc refinado y 120,000 toneladas de plomo refinado, según dijo a MinerAndina, el Ing. Juan Carlos Huyhua, Vicepresidente y Gerente de Producción de la empresa.
Doe Run Perú (DRP), propietaria del complejo metalúrgico ubicado en La Oroya, en la sierra central, estima que la producción para este año esté en el orden de las 59,600 toneladas de cobre refinado, 45,400 toneladas de zinc refinado y 120,000 toneladas de plomo refinado, según dijo a MinerAndina, el Ing. Juan Carlos Huyhua, Vicepresidente y Gerente de Producción de la empresa.
La producción durante este año se ha visto reducida en un 17.4% respecto a los niveles históricos de cobre (70,000 toneladas); en un 74% para el caso del nivel histórico de zinc (79,400 toneladas), mientras que el plomo refinado ha logrado mantener sus niveles de producción.
Las nuevas proyecciones de DRP lo ponen a los niveles de producción de refinados de 1997, año en que inició sus operaciones en la fundición y refinería –MA, Nº276, 2003. El descenso en los niveles de producción fue una decisión que tomó la empresa desde el 2003 debido a los desfavorables términos comerciales que enfrenta y que a consecuencia, le impiden retornar a sus niveles óptimos de operación.
“La Oroya es un negocio que no depende fundamentalmente de los precios de los metales, sino de términos comerciales, como los costos de fundición y refinación que cada vez son más competitivos a nivel mundial; el incremento de los precios de los combustibles y de la materia prima, insumos, repuestos, acero, entre otros”, señaló el ejecutivo.
Desde 2003, la empresa minera viene adquiriendo menor cantidad de concentrados debido a que mantienen costos operativos no competitivos, aún cuando sus proveedores siguen siendo los mismos como Volcan Compañía Minera, principal productor local de zinc y el Grupo Glencore, que opera las minas de Yauliyacu e Izcaycruz, entre los principales.
No obstante, DRP está en la búsqueda de otras alternativas que compensen los factores desfavorables, como la optimización de sus operaciones y nuevas alternativas de negocios. Una de ellas, es el incremento anual de la producción de valor agregado, como las aleaciones de plomo, las cuales este año estarán en el orden de 10,000 toneladas. Adicionalmente, la empresa tiene planeado incrementar el reciclaje del cobre para sustituir concentrados, a través de la compra de chatarra de cobre.
De otro lado, la disminución en la producción de refinados, tiene su lado positivo al contribuir –de acuerdo con Huyhua- a reducir los impactos ambientales que genera el complejo metalúrgico. “Las emisiones de SO2 se ha reducido en un 20% (tomando como referencia 1997) gracias a que tratamos menos concentrados”. El 80% restante de las emisiones se verán reducidas a fines de esta década cuando la empresa minera opere la planta de tratamiento de ácido sulfúrico contenida en su Programa de Adecuación e Impacto Ambiental, PAMA.
Conciencia ambiental
El tema ambiental es un tema álgido para muchas empresas y en especial para DRP que en 1997 no sólo adquirió un complejo metalúrgico, sino también pasivos ambientales y el riesgo de continuar contaminando a una población con altos niveles de plomo en sangre.
Con tal motivo, la empresa minera se comprometió a culminar en el año 2007 los nueve proyectos que integran su PAMA, con una inversión de US$300 millones. DRP ha ido cumpliendo progresivamente con cada uno de los sus proyectos contenidos en el PAMA; a fines de 2005, estará terminando el proyecto de tratamiento de aguas servidas y basura doméstica, mientras que en diciembre de 2006, culminará la construcción de la planta de tratamiento de aguas industriales con una inversión total de US$49 millones.
De esta manera, a la empresa minera solo le quedaría culminar la construcción de la planta de ácido sulfúrico que trataría el anhídrido sulfuroso que emana de las operaciones. Este se volvió en un controvertido proyecto, luego que el Ministerio de Energía y Minas, MEM, emitiera un Decreto Supremo (DS) Nº046-2004-EM, que extiende el plazo hasta el 31 de diciembre de este año para que las empresas mineras soliciten prórroga de uno de sus proyectos contemplados en el PAMA - MA, Nº353, 2005. Se dijo que fue una ley con nombre propio.
De acuerdo con fuentes de DRP, en setiembre próximo la empresa presentaría la solicitud de prórroga para culminar el proyecto en el 2009, debido a que no puede efectuar las inversiones necesarias para completar el PAMA en la fecha prevista.
A 300 kms de La Oroya: Cobriza
Cobriza, la única mina de cobre que opera DRP, no recibirá planes de expansión ni de ampliación. Ubicada en el distrito de San Pedro de Coris, provincia de Churcampa, región Huancavelica, Cobriza fuera adquirida en subasta por DRP en 1998 de manos de la empresa estatal Centromín Perú. DRP espera mantener el nivel de tratamiento de los últimos años del orden de 1.5 Mt de mineral para una producción de 62,000 toneladas de concentrados por año. “Contamos con reservas para 3-4 años con el mismo ritmo de producción, no obstante mantenemos los proyectos de exploraciones debido a que es una mina histórica, y ya cuenta con reservas limitadas”, manifestó el ejecutivo, negándose a dar cifras del presupuesto de exploración.
La producción constante le ha permitido a la empresa culminar todos los proyectos del PAMA en Cobriza a inicios de julio de 2004, con una inversión de US$13.7 millones. Los proyectos comprendidos en el PAMA fueron el manejo de las aguas de mina, la disposición de residuos sólidos, el tratamiento de aguas servidas y la optimización del manejo de relaves, con el cual ha logrado cero descargas de relaves al río Mantaro.
El proyecto de mayor inversión fue el de manejo de relaves en pasta, debido a que la geografía de Cobriza (carece de espacios planos) no permite disposición en canchas de relaves por métodos tradicionales, sino el uso de tecnologías modernas como las geomembranas y el manejo de relaves de alta densidad tipo pasta.